Tema 6. Dios Padre nunca nos abandona


TEMA 6: DIOS PADRE NUNCA NOS ABANDONA
OBJETIVOS:
-         Comprender que a través de la historia del pueblo de Israel Dios muestra que nunca nos ha abandonado y que ha ido preparando su promesa de salvación.
-         Descubrir cómo la Iglesia  por medio de la Sagrada Escritura sigue contándonos las acciones salvadoras de Dios por medio de Abrahám, Moisés y David.

FORMACIÓN PARA EL CATEQUISTA: 

“NADIE DA LO QUE NO TIENE”
La liturgia de la Palabra
Las lecturas tomadas de la Sagrada Escritura, con los cantos (salmos y aleluya) que se intercalan, constituyen la parte principal de la liturgia de la Palabra; la homilía, la profesión de fe (credo) y la oración universal, la desarrollan y concluyen" (OGMR 33).
En la Palabra Dios nos habla de su misterio de la salvación y el pueblo creyente responde al Señor con cantos y oraciones (SC 33) y habla a Dios con las mismas palabras y sentimientos que El ha inspirado (el salmo responsorial).
De este modo la liturgia de la Palabra por su naturaleza y su estructura ritual es un diálogo o conversación entre Dios que habla y el pueblo que escucha, responde y acepta su manifestación.
Consta de cuatro partes:
-         Las lecturas tomadas de la Sagrada Escritura
-         Homilía
-         Profesión de fe
-         Oración universal de los fieles

Lecturas bíblicas
La lectura del Evangelio constituye el punto culminante; las demás lecturas preparan a la asamblea para la aceptación del evangelio (OLM 13).
Son proclamadas (no leídas) por un ministro en la Iglesia: el lector. Cuando se proclaman hay que hacerlo pasión y despacio y al comenzar no hay que decir: Primera lectura o segunda lectura, sino lectura de la carta… Al finalizar debemos evitar decir: “Esto es Palabra de Dios”, sino: “Palabra de Dios”.
Lo principal no es la Palabra de Dios, sino el Dios de la Palabra, que sigue vivo y actúa en medio de nosotros. (Cf. Is. 55, 10-11; Hb 4,12; 1ª Tes 2, 13; 1ª Pd 1, 23-25).
La primera lectura del Antiguo Testamento (salvo en tiempo de Pascua, que es de los hechos) y en el tiempo ordinario está relacionado con el Evangelio.
La segunda lectura de las cartas o escritos del Nuevo Testamento, suelen tratar un tema distinto al Evangelio en el tiempo ordinario y forman una unidad temática en los tiempos fuertes.
El salmo responsorial. Es parte integrante de esta liturgia (OLM 19). La finalidad del salmo es interiorizar la Palabra y hacer oración al estilo bíblico (OLM 19; 21).Normalmente debe ser cantado (OLM 20-21), para no reducirlo a una simple lectura. Si no es posible cantarlo, sí que sería bueno "rezarlo" despacio.
Por tanto, sería empobrecer la liturgia de la Palabra reemplazar el salmo por cualquier canto religioso, ya que es un texto bíblico por el cual Dios nos presta su Palabra para responderle. Sería antipedagógico transformar la Misa en una especie de festival de canciones que nada tienen que ver con la acción litúrgica.
El Evangelio, son las palabras de Jesucristo dirigiéndose a la asamblea. Porque Cristo “está presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura es Él quien habla” (SC 7). Por eso, la lectura del evangelio se rodea con los mismos gestos de veneración que al mismo Cristo: nos ponemos de pie y le aclamamos con  alegría  con el canto del “Aleluya”  como signo de acogida y disponibilidad interior de seguir su mensaje; reconocemos su grandeza y le alabamos con el incienso;  le aclamamos con el “gloría a ti, Señor, Jesús”; le hacemos la señal de la cruz para conectar a Cristo su palabra con la persona, deseando que penetre dentro e ilumine nuestros pensamientos y sentidos; le mostramos nuestro amor y afecto a Cristo besando el Evangelio.

Homilía
Es una proclamación explicada y adaptada del anuncio del Evangelio y de la fe de la Iglesia.
Debe basarse fundamentalmente en los textos bíblicos que se han proclamado teniendo en cuenta la asamblea.
Aunque es tarea del presidente puede ser compartida. Hay que hacerla siempre que puede desde la sede, que es el asiento donde el sacerdote que preside en nombre de la Iglesia  enseña y custodia la Palabra revelada.
Es aconsejable dejar un breve espacio de silencio después de la homilía.

Profesión de fe
Es una solemne adhesión a la liturgia de la Palabra que se ha celebrado, nos recuerda el bautismo, que la fe es obra concreta que Dios ha realizado en los hombres y manifestamos la comunión con el resto de los cristianos.
Existen dos fórmulas:
-         Niceno-constantinopolitano, que es una síntesis del símbolo de la fe que recoge el trabajo doctrinal realizado por los primeros concilios de la Iglesia.
-         Apostólico, que es la fórmula más antigua y simple.  

Oración de los fieles
Cristo mismo continúa la obra mediadora presentando ante Dios al mundo y sus necesidades.
Consta de tres momentos:
-         Monición de sacerdote que preside
-         Lectura de las intenciones con sus respuestas
-         Oración conclusiva del celebrante
En esta oración nunca deben faltar pedir por:
-         La Iglesia y las necesidades de su misión
-         Los dirigentes públicos y la vida del mundo
-         Lo que viven alguna dificultad y sufrimiento
-         La comunidad local, su trabajo y necesidades
Como catequista siempre debemos preparar la Palabra de Dios que se proclama en la Eucaristía dominical. Son muchos catequistas los que durante la semana rezan con los textos de la liturgia del domingo. Otros se van con tiempo al templo para rezarlas antes de que comience la celebración de la eucaristía. Cada día hay más catequistas que hacen la lecttio divina del evangelio del domingo.
Pero siempre podemos preguntarnos: ¿Qué he descubierto de nuevo para mi vida de fe? ¿Suelo profundizar las lecturas que son proclamadas en la eucaristía dominical?

ORIENTACIONES PARA DESARROLLAR LA CATEQUESIS CON LOS NIÑOS

· El/la catequista debe tener claro que Dios va cumpliendo su promesa actuando a través de la historia de pueblos de Israel, especialmente eligiendo y enviando a Abrahán, Moisés y David. Proponemos contar brevemente la historia de estos tres personajes, te indicamos al final de tema unos enlaces para que te puedas bajar de You Tube las tres historias para proyectarla al grupo y luego hacer un dialogo.

· Propone ir al templo al ambón o en caso de no poder ir situar una Biblia encima de la mesa donde se imparte la catequesis. Enseñamos cómo se proclama la Palabra de Dios y cuál es la respuesta que deben dar lo niños.
· Oramos partiendo de las actitudes que hemos descubierto en los personajes bíblicos.

· El compromiso puede ser practicar en la vida diaria algunas de las actitudes de esos personajes.

TESTIMONIAR LA FE

Queremos que  los niños descubran que Dios nunca nos abandonó pues envío a unos amigos suyos Abrahán, Moisés, y David, para ayudarnos y mantener viva su promesa de salvación.
Comenzamos preguntando si la han hecho alguna vez una promesa.
Después del diálogo, si se ve necesario insistimos que una promesa “es el compromiso que asume una persona de cumplir lo que ha prometido a otra persona”. Hay que dejar claro que Dios después de que Adán y Eva pecaron, hizo la “promesa” de que enviaría un salvador.
            Continuamos insistiendo que la Biblia nos cuenta cómo Dios siempre cumple lo promete por medio de Abrahán, Moisés y David.
Mostramos la Biblia y preguntamos: ¿Cómo se llama este libro? ¿Cuándo lo abrimos y leemos quien nos habla?
Seguimos diciéndoles que hoy vamos a ver la historia de algunos amigos de Dios: Abrahám, Moisés y David, que elegidos por Dios fueron enviados para mantener la promesa de enviarnos un salvador: Jesús.

La historia de Abrahán
Hola, me llamo, Abraham, que significa Padre de muchas personas (Gn 17, 5).
Soy pastor de profesión (Gn 13, 8). Un día estaba en el campo con mis ovejas, cuando Dios, me llamó para ser su amigo, pidiéndome que fuese con toda mi familia a Canaán (Gn 12, 1-4). Yo, le hice caso, salimos muy contentos  mi mujer Sara y mis ovejas, hacia Canaán, la tierra que Dios me había prometido.
Pasaba el tiempo y no llegaba a Canaán la tierra prometida, una noche, estando fuera de la tienda, mirando las estrellas del cielo, cuando de pronto, Dios, mi amigo, como si estuviera en un sueño, me dijo: ´Abrahán ten paciencia que tu recompensa será my grande’ . Entonces, yo le dije: ‘Señor, Yo no puedo tener hijos, porque mi mujer Sara y yo, somos mayores’. Entonces, Dios, me dijo: ‘Mira el cielo y cuenta las estrellas si puedes. Así será tu descendencia’. Yo creí en el Señor (Gn 15, 1-5).
Pasado algún tiempo, Dios, cumplió su promesa y mi mujer Sara, tuvo un hijo, que se llamó Isaac, que quiere decir “Dios sonríe” (Gn 21, 1-5).
Me gustaría terminar, agradeciendo a Dios, que me hizo su amigo y confió en mí, pues al cumplir su promesa, me demostró su amistad. Al regalarme la tierra de Canaán me quitó de ir de un lado a otro y me bendijo, llenándome de gozo y alegría al hacerme padre del pueblo de Israel, del que nacerá Jesús, el Salvador.
Tu amigo, Abrahán, amigo de Dios, que se fió de Él.
Para que se les quede mejor lo que hemos contando de Abrahán hacemos las siguientes preguntas: ¿Cómo se llamaba el personaje de nuestra historia? (Abrahán), ¿Qué profesión tenía? (pastor) ¿Qué significa su nombre? (Padre del pueblo de Israel), ¿Cuál fue la promesa que Dios le hizo? (Que sería padre de un gran pueblo) ¿Cómo se llamaba su hijo? (Isaac, que significa, Dios sonríe).

Identificamos a Abrahán con las estrellas del cielo signo de que iba ser padre de muchos pueblos. De Abrahán aprendemos: su fe y confianza en Dios. Podemos leer el texto de Génesis 12,1-4;  Génesis 17,1-8.

La historia de Moisés
¡Hola!, me llamo, Moisés, que significa “sacado de las aguas” (Ex 2,10), nací, en Egipto (cf. Ex 2, 1).
Allí, al nacer, me escondieron, porque había una orden del faraón que mandaba matar a todos los niños que nacieran allí (cf. Ex 2, 2).
Después de cuidarme durante tres meses, mis papás no pudieron  esconderme más, y  decidieron con todo el dolor de su corazón, hacer una cestita de mimbre, le untaron alquitrán para que no se hundiera, me metieron en ella y que echaron al río Nilo (cf. Ex 2, 3).
Ese día, la hija del faraón fue a bañarse, y mientras nadaba, vio la cestita, se acercó, la abrió, me vio, sintiendo mucha lástima por mí y pidió que alguien me cuidará (cf. Ex 2, 5-6).
Pasado algunos años, me hice grande, me llevaron a la hija del faraón, que me adoptó, dándome el nombre de Moisés, que significa, como te dije al principio: “sacado de las aguas” (cf. Ex 2, 1-10).
Un día, estaba paseando, cuando de pronto, al ver a un egipcio pegándole sin motivo a un hebreo y me enfadé tanto, que sin querer lo maté y lo enterré en la arena. Después por miedo al faraón, me marché de me marché de Egipto atravesando el desierto hasta que llegue a Madíán (cf. Ex 2, 11-15).
Pasado el tiempo, un día en el monte Horeb, Dios me habló y me dijo que fuese a Egipto y le dijera al Faraón de parte de Dios que dejará libre al Pueblo de Israel. (cf. Ex 3, 1- 4, 17).
Después de hablar mucho con el faraón conseguí que el Pueblo de Israel fuese libre y nos marchamos cruzando el mar rojo hacia la tierra prometida, y mientras íbamos de camino Dios en el monte del Sinaí me entregó los diez mandamientos para que el pueblo fuese feliz e hiciera feliz a los demás.
Me gustaría terminar, agradeciendo a Dios, que me hizo su amigo y confió en mi, para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto, por entregarme los diez mandamientos para que el pueblo fuera libre y viviera en su amor, por cumplir su palabra de amigo conmigo.
Tu amigo, Moisés, amigo de Dios, que ayudó a Dios a liberar al pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto.
Para que se les quede mejor lo que hemos contando de Abrahán hacemos las siguientes preguntas:¿Cómo se llama el personaje de esta historia? (Moisés). ¿Quién salva a Moisés de las aguas de río Nilo? (La hija del faraón) ¿Qué significa su nombre? (Salvado de las aguas). ¿Qué le pide Dios a Moisés? (Que vaya a Egipto y libere al pueblo hebreo de la esclavitud del faraón). ¿Cómo reacciona el faraón ante la petición de Moisés? (Al principio dice que no, pero ante la insistencia los dejó marchar). ¿Qué mar cruzaron? (Mar rojo). ¿Qué le entregó Dios en la montaña del Sinaí? (Los diez mandamientos).
Identificamos a Moisés con la tabla de los diez mandamientos signo que indica el camino para ser feliz. De Moisés aprendemos dos cosas: esfuerzo y entrega por salvar de la esclavitud a Israel. Podemos leer los textos: Éxodo 3,1-4 y Éxodo 19,2-8.
La historia de David
¡Hola!, me llamo, David (cf. 1 Sm 16,13), mi Papá, Jesé de Belén, me dijo que nací en Belén, la ciudad santa, soy el menor de siete hermanos (cf. 1 Sm 17, 12-13).
He tenido varios trabajos: de joven fui pastor que guardaba rebaños y músico porque tocaba el arpa,
Un día el rey del pueblo de Israel llamado Saúl me mandó llamar para que fuese a trabajar tocando el arpa a su palacio, allí fui muy feliz cuidándole. (cf. 1 Sm 16, 14-23).
Un día  los vecinos filisteos le declararon la guerra al pueblo de Israel. Yo estaba con Saúl cuando de pronto salió un filisteo, de tres metros de altura, llamado Goliat, que decía: ‘lucharé con cualquier israelita’. Si me vence, dejaremos de pelearnos y haremos todo lo que vosotros nos  digáis. Pero si lo venzo yo, vosotros, haréis todo lo que nosotros os digamos.
Yo, al oír esas palabras, dije en voz alta: ¡No tengáis miedo!, el Dios de Israel es más fuerte que el de los filisteos. Lucharé contra el filisteo Goliat. Salimos al campo de batalla, cuando Goliat caminaba hacía mi, tan grande, con un casco de bronce en la cabeza, con su espada de hierro, me asusté un poco. Yo, caminaba despacito, con mi honda y mi zurrón lleno de piedras. A unos cien metros nos paramos. Él me miró yo también lo miré. Comencé a notar como mi corazón latía cada vez más fuerte, las piernas me temblaban, pero sacando fuerza, continué caminado más de prisa, cogí la honda, metí una piedra, le di varias vueltas lanzándola con la suerte que le pego en la misma frente a Goliat, que de golpe cayó al suelo. Luego, muy despacio me acerqué y comprobé que estaba muerto. Desde aquel día el rey Saúl me nombró capitán de sus tropas (cf. 1 Sm 17).
Pasaba  el tiempo y la gente me quería mucho tanto que Saúl comenzó a tener envidia de mí y quería matarme. Después de morir Saúl el pueblo me nombró Rey de Israel.
Me gustaría terminar, agradeciendo a Dios, que me hizo su amigo, me nombró rey de Israel, para guiar, cuidar y ayudar a mi pueblo. El Señor me prometió que mi reino durará por todos los siglos (cf. 2 Sm 7, 12- 15). Pues de la familia de David, nacerá el Mesías: Jesús, el Salvador del pueblo de Israel.
Para que se les quede mejor lo que hemos contando de Abrahán hacemos las siguientes preguntas: ¿Cómo se llama el personaje de esta historia? (David). ¿Qué profesiones tuvo? (Pastor y músico). ¿Qué rey tenía envidia a David y quería matarlo? (Saúl). ¿Cómo se llamaba el gigante que venció? (Goliat). ¿Cómo lo venció? (con una honda y una piedra). ¿Quién nacería de la familia de David? (Jesús, el Mesías, el Salvador).
Identificamos a David con la corona signo de que la familia de David nació el Mesías: Jesús. De David aprendemos: Sencillez y servicio al pueblo de Israel. Podemos leer los textos: 2 Samuel 7,8-16.
Terminamos comentando y dialogando con la frase final: “La Alianza de dios con los hombres durará siempre” de la página 25.  y la pregunta, ¿Abandonó Dios a los hombres después del primer pecado?, que está en la página 28 del catecismo.

INICIAR EN LA CELEBRACIÓN
Vamos al templo en un clima de silencio, oración y respeto y situamos al grupo alrededor del ambón, proclamamos la lectura…. Y enseñamos la respuesta que se dan cuando se proclaman las lecturas del Antiguo Testamento y Nuevo testamento, dejando el Evangelio para otro ocasión. Si no se puede ir al templo situamos la Biblia abierta en medio de la mesa donde estamos impartiendo la catequesis y hacemos todo como se indica en el ejemplo.
Por ejemplo: 
o      Catequista proclama cualquiera de estas lecturas: Éxodo 3, 1-4; Éxodo 19, 2-8; 1ª Samuel 16, 6- 12. Nunca dice primera lectura, sino “Lectura de libro del Éxodo o de la 1ª de Samuel o el autor que sea. Cuando acaba dice: “Palabra de Dios”
o      Todos responden: “Te alabamos, Señor”.
o      Después si nos parece oportuno podemos cantar la canción aprendimos en el tema tres: Que tu palabra nos cambie el corazón o bien tu palabra me da vida.

ENSEÑAR A ORAR

Oramos con los personajes de Abrahán, Moisés y David
Antes de invitar a rezar, podemos preguntar a los niños: ¿Qué han aprendido de Abrahán, Moisés y David? La respuesta puede ser lo que pidamos al Señor. Podemos tener preparado por sí no se les ocurre nada, lo siguiente:
o      Abrahán, pedimos tengamos la misma fe confianza en Dios
o      Moisés, pedimos que estemos dispuesto a hacer el bien como él lo hizo por el pueblo de Israel
o      David, pedimos que no tengamos enviada de nadie como él no la tuvo del rey Saúl y que estemos dispuesto a servir a los demás.

ALENTAR LA VIDA CRISTIANA
            Al igual que Abrahán, Moisés y David ayudaron a Dios a mantener la promesa de salvación y no han enseñado algunas actitudes para vivir ser cristiano (fe, el esfuerzo, y el ayudar), nosotros, debemos con nuestras actitudes ayudar a que el reino de Dios siga creciendo en este mundo.
Familia: Comentan con los Padres lo que han aprendido de Abrahán, Moisés y David, y le preguntan: ¿Si ha hecho alguna vez alguna promesa? ¿Por qué lo hizo? Después deben explicarles a los padres cómo Dios hizo una promesa con el Pueblo de Israel que mantuvo con Abrahán, Moisés y David, que consistía en ayudarles y en preparar la venida de un salvador, Jesús. 
            Personal: Sugerimos que elijan la cualidad que más le gusta de los tres personas para ponerla en práctica durante la semana. Luego pedimos que hagan una promesa que intentarán poner en práctica durante la semana.
Nota: Este tema también se puede desarrollar echando algunos videos de la vida de Abrahán, Moisés y David. Si os animáis hacerlo os damos estos enlaces de You Tube para que podáis bajarlo.
Moisés:
 
http://www.youtube.com/watch?v=yo8MlEsNhkk   La Historia de Moisés 1.
http://www.youtube.com/watch?v=luK8NRuZWIo&feature=related   La Historia de Moisés 2.
 
David:
 http://www.youtube.com/watch?v=9tNzTu_Ehcs    La Historia de David  1.









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